Gestor de accesos personal

Cada servicio tiene
una llave. Una sola puerta
las guarda todas.

DALT cifra y organiza tus credenciales detrás de una clave maestra que solo tú conoces. Nunca se guarda, nunca se transmite: existe solo en el momento en que la usas.

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TU PUERTA. TU CONTROL.
El proceso

Tres pasos entre tú y tus contraseñas

Cada paso añade una capa. Ninguna depende de la anterior para protegerte: si una falla, las demás siguen en pie.

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Inicias sesión

Accedes con tu usuario igual que en cualquier servicio. Esta es la puerta exterior: identifica quién eres.

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Confirmas tu clave maestra

Una segunda clave, personal e intransferible, que DALT no almacena en ningún lugar. Solo existe en tu memoria.

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Tu panel se descifra

Con ambas claves, tus credenciales se descifran en el momento, se muestran, y se borran de la vista cuando ya no las necesitas.

Bajo el capó

La clave maestra no se guarda. Ni siquiera nosotros la vemos.

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Cifrado AES-256

Cada credencial se cifra individualmente antes de tocar la base de datos. Nadie con acceso al servidor ve nada legible.

Tu clave nunca se almacena

De tu clave maestra solo se deriva una llave temporal mediante PBKDF2, que vive en tu sesión y desaparece al cerrarla.

Doble capa de acceso

La sesión te identifica. La clave maestra te autoriza. Son independientes: comprometer una no abre la otra.

Copia y autoborrado

Al copiar una contraseña, se borra del portapapeles a los 30 segundos. Cada acceso queda registrado en tu historial.

Tu panel

Todos tus servicios, ordenados por categoría

Banca, trabajo, correo, redes. Cada credencial en su sitio, con el icono real del servicio detectado automáticamente.

Banca
Correo
Trabajo
Cloud
Redes
VPN
Streaming
Otros

Una puerta menos que vigilar.
Una sola que recordar.